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sábado, 28 de abril de 2012

Maitreya, ¿libertador?


Maitreya - ¿Quién es?
 
Maitreya es el nombre de una persona de talla religiosa, que afirma ser la respuesta a la búsqueda mundial de la paz. Al abrazar todas las religiones, como si apuntaran hacia el retorno del mismo Liberador, Maitreya ha tomado el manto de Señor de Señores.

En India han creído en un Maitreya budista por los últimos 2.500 años. Ellos están construyendo una estatua de bronce de más de 152 metros que se convertirá en un templo de adoración de sus seguidores. Un Maitreya es aquel que rehúsa entrar al nirvana (o totalidad), para compasivamente traer a otros con él. La creencia hindú es que regresará en 30.000 años, durante un período de decadencia. Él será el futuro Buda.

Los chinos lo ven como una deidad del pueblo que vaga por los campos con un tercer ojo en su espalda. Líderes políticos chinos han afirmado ser Maitreya para retener el control gubernamental. Los coreanos lo ven como el dios de la fertilidad. Los japoneses también reclaman tener el Maitreya a través del celebrado maestro Kukai.
Maitreya - ¿Qué enseña?
Muchos presuntos Maitreya han aparecido a través de los siglos afirmando ser el camino verdadero hacia la santidad y la paz. Un Maitreya más moderno ha aparecido en diferentes lugares desde 1973, y hasta ha anunciado una entrevista futura a través de un médium.

Maitreya es aceptado por el movimiento de la Nueva Era. Esta creencia abarca elementos del Hinduismo, Budismo, Kábala, Sufismo, Cristianismo y cualquier otro camino que promocione una relación con Dios. El sello de Maitreya muestra el I-Ching, la Estrella de David, la Cruz, una luna creciente, una estrella de nueve puntas, otra estrella de David con un sol naciente, y una séptima señal que significa una Consciencia Pura, la cual tiene un símbolo de la esvástica en su centro. El símbolo entero es llamado la Gran Señal.
Maitreya - ¿Cómo se compara con la Biblia?
Muchas de las doctrinas usadas en la Misión de Maitreya están tomadas fuera de contexto de la Biblia hebrea y cristiana. Han sido adaptadas a profecías acerca del Maitreya en lugar de Jesucristo. Por ejemplo, Maitreya es llamado "El León de la Tribu de Judá," mientras que en la Biblia Jesús es "El León de la Tribu de Judá."

La Biblia cristiana nos advierte acerca de muchos impostores que vendrán al mundo para engañar a la gente con falsas religiones. Esta es una táctica de distracción usada por Satanás para alejarnos del verdadero camino a Dios, el cual es Jesucristo.

Las creencias de maitreya sostienen que el Cristo tiene que regresar al mundo de nuevo como niño, a fin de lograr la paz universal, la salvación, y la unidad con Dios. De acuerdo con su doctrina, Jesús fue sólo otra voz señalando el camino hacia Dios.

La Biblia afirma que Cristo regresará de la misma manera en que se fue. Sus discípulos, los cuales fueron testigos, le vieron ascender a los cielos. La Biblia también dice que desconfiemos de alguien que diga ‘He aquí el Cristo o ‘He allí al Cristo.´ Jesús será visto por todo el mundo al mismo tiempo.

Los seguidores de Maitreya le dan crédito por las señales y maravillas en las noticias del mundo entero. Cruces de luz, aguas sanadoras, íconos bebiendo leche, y estatuas llorando, son supuestamente de Maitreya. ¡Hasta los círculos en las cosechas son hechos por él!

Otros expertos han considerado a Maitreya como otro anticristo, o el anticristo que ha de venir al final de los tiempos de acuerdo con la Biblia cristiana. Los maestros budistas no han reconocido ninguna de las apariciones de Maitreya. Sus enseñanzas tienen requerimientos específicos y Maitreya no ha cumplido ninguno de esos requisitos personalmente. El mundo necesita estar en unas circunstancias específicas que han sido predichas.

A través de los años, las culturas han adoptado algunas de las características de las religiones más populares y las han adaptado para llenar las necesidades de su gente. Ellas buscan un lugar de perfección, armonía, amor, y unidad.

Maitreya "El Buda que vendrá"


el personaje de la nueva era (anticristo, maitreya.  nueva era, teosofismo, benjamin creme, share international, lucis trust, etc) que se hace llamar "maitreya",   proclama ser el, la personificacion del buda maitreya,  pero resulta que segun el texto budista, que  a continuacion expongo, el no reune las caracteristicas de el (buda maitreya),  si no que se apropia del concepto.        Este buda maitreya, que espera el budismo, debe de aparecer en una epoca que los hombres vivan 80 mil años, y pues, queda claro que no es esta epoca (en el caso que fuera cierta dicha profesia).      asi que ni es JESUS, ni el quinto buda, ni buda maitreya, ni el iman mahdi, ni el mesias.    Es solo un impostor, pero lo que si es; es el anticristo, profetizado por el apocalipsis biblico.   Es el lider mundial de la nueva era, para el mundo.   y seguro que se impondra (o lo impondran) como lider espiritual y politico del mundo, en el nuevo orden mundial (gobierno mundial).   Es y sera, el sumo sacerdote de la nueva religion mundial ecumenica (satanismo).    Y se hara pasar el mismo como DIOS, proclamado e impuesto por el falso profeta, benedicto XVI, o el sucesor de el.





Maitreya el próximo buda
En el libro canónico Chakkavatti-Sîhanada Sutta del Digha-Nikaya, el Buda les cuenta a algunos de sus seguidores en Magadha acerca de Metteyya, “el amistoso”, el que llegará a ser un buda. (“Metteyya” es la forma en pali del sánscrito “Maitreya”)

Profecía del Buda sobre Maitreya
“En la época de la gente que tendrá una longevidad de 80 mil años surgirá en el mundo un hombre bendito, un arahat, un buda totalmente iluminado de nombre Metteyya, dotado de sabiduría y conducción, un bienhechor, conocedor de los mundos, incomparable adiestrador de los hombres que deben ser domados, maestro de dioses y humanos, iluminado y bendito, tal como ahora soy yo. Él sabrá todo perfectamente, gracias a su conocimiento supremo y lo proclamará a este universo, con sus devas, maras y brahmas, sus ascetas y brahmines y esa generación con sus príncipes y su gente, tal como ahora lo hago yo. Él enseñará el Dhamma, apreciable en su comienzo, apreciable en la mitad y apreciable en su final, en el espíritu y en la letra y proclamará, como yo lo hago ahora, la vida noble en su plenitud y pureza. Le asistirá una compañía de miles de monjes, así como ahora a mí me asisten cientos... “ (Maurice Walshe, traductor, The Long Discourses of the Buddha, Wisdom Publications, Londres 1995, pp. 403-404)

De acuerdo con la tradición budista, en la actualidad Maitreya reside en el Tushita Devaloka, el “cielo de los contentos”, que es la morada de todos los bodhisatvas que aguardan el momento más adecuado para su último renacimiento, cuando habrán de cortar por fin los lazos de la avidez y alcanzarán la budeidad.

Maitreya es el único bodhisattva que coinciden en aceptar como tal las tradiciones theravada y mahayana del budismo. No es raro que los theravadines rueguen renacer cuando él aparezca y volverse monjes entonces, para tener la oportunidad de llegar a la iluminación bajo su tutela, mientras que en el mahayana se suele considerar que la llegada de Maitreya antecederá a una especie de milenio budista en el que no prevalecerá nada mas que los medios hábiles para alcanzar la iluminación. Por ejemplo, en el texto canónico Maitreyavyakarana, “la profecía con respecto a Maitreya”, Sariputra le pide al Buda Shakyamuni que le cuente a los allí reunidos sobre el buda que ha de venir. El Buda le responde:

El mundo al que llegará Maitreya
En esa época, el océano perderá gran cantidad de agua y habrá mucha menos de ella que ahora. Como consecuencia, un gobernador del mundo no tendrá ningún problema para atravesarlo. La India, esta isla de Yambu, será una planicie por todas partes, medirá diez mil leguas y todos los hombres tendrán el privilegio de vivir en ella. Tendrá una cantidad innumerable de habitantes, que no cometerán crímenes ni malos actos, sino que se deleitarán en hacer el bien. El suelo ya no tendrá espinas, será parejo y estará cubierto por una capa de pasto fresco y verde. Cuando alguien salte sobre él, cederá y se volverá suave como las hojas del algodonero. Tendrá un aroma delicioso y crecerá de él un exquisito arroz, sin necesidad de trabajarlo. De los árboles caerán ricas sedas y otras telas de múltiples colores. Los árboles tendrán hojas, flores y frutas, todo al mismo tiempo. Serán tan altos como puede llegar a sonar la voz y durarán ocho miríadas de años. Entonces, los seres humanos no tendrán defectos, desconocerán las faltas morales y gozarán de entusiasmo y alegría. Sus cuerpos serán muy grandes y su piel tendrá un bello color...

La ciudad de Ketumati, para entonces, será la capital. En ella vivirá el gobernador del mundo, de nombre Shankha, quien regirá sobre la tierra hasta los confines del océano. Él hará que prevalezca el Dharma. Será un gran héroe y ascenderá a ese grado por el poder que le conferirán cientos de obras meritorias.

La vida de Maitreya de acuerdo con el Buda
Como para entonces el mundo se habrá hecho receptivo a su enseñanza, Maitreya dejará el cielo Tushita y asumirá su último renacimiento.

Tan pronto como nazca, caminará siete pasos hacia el frente y donde ponga el pie brotará una joya o una flor de loto. Alzará la mirada hacia las diez direcciones y dirá: “Este es mi último nacimiento. Después, no habrá más renacimiento. ¡Nunca volveré a este lugar sino que, totalmente puro, alcanzaré el nirvana!”.

A medida que Maitreya crezca, el Dharma se irá posesionando más y más de él y observará que todos los seres vivos están atados al sufrimiento. Él tendrá una voz celestial que llegará lejos. Su piel tendrá una tonalidad dorada. Su cuerpo irradiará un gran esplendor... y llegará a la iluminación en el mismo día en que se adentre en la vida del que no tiene hogar.

Entonces, ya un sabio supremo, con perfecta voz predicará el verdadero Dharma... Bajo la guía de Maitreya, cientos de miles de seres vivos abrazarán la vida espiritual.

En ese momento, Shakra, rey de los dioses, volteó a ver al Buda Shakyamuni y lo elogió. “Gracias a la enseñanza de Maitreya”, proclamó, “los dioses, los hombres y otros seres abandonarán sus dudas y su avidez cesará”.
“Libres de toda miseria conseguirán cruzar el océano del devenir y, como resultado de las enseñanzas de Maitreya, llevarán una noble vida. Ya no pensarán que algo es de su propiedad. ¡No tendrán posesiones, ni oro ni plata, ni hogar, ni parientes! En cambio, bajo la guía de Maitreya, llevarán una vida noble de castidad. Rasgarán la red de las pasiones, sentirán arrobamiento y tendrán abundancia de alegría y felicidad, ya que su vida será de nobsleza bajo la guía de Maitreya.

“Durante 60 mil años, Maitreya, el mejor de los hombres, predicará el verdadero Dharma, que es la compasión hacia todos los seres vivos y cuando haya disciplinado en su verdadero Dharma a cientos y cientos de millones de seres vivos, por fin ese líder entrará en el nirvana. Después que el gran sabio entre en el nirvana, su Dharma verdadero perdurará por mil años más. 

“¡Eleven, pues, sus pensamientos con fe en Shakyamuni, el Conquistador! Para que lleguen a ver a Maitreya, el Buda Perfecto, ¡el mejor de los hombres! ¡Quién podría tener un alma tan oscura que no se alumbrara con una fe serena cuando escuche semejantes maravillas, tal potencial de un buen futuro! Que, entonces, aquéllos que anhelan la grandeza espiritual muestren su respeto al verdadero Dharma y que tengan conciencia de la religión de los budas”. (Edward Conze, editor y traductor, Buddhist Scriptures, pp. 238-242) 
La iconografía con que se representa a Maitreya

En El camino de las nubes blancas, el Lama Govinda habla de manera muy conmovedora acerca de una estatua de Maitreya que encontró en Yi-Gah Cho-Ling, la gompa que se halla cerca de Darjeeling, donde más tarde Dhardo Rimpoche habría de servir como abad.

Siempre que por alguna cosa me despertaba durante la noche contemplaba los benignos rasgos del dorado rostro del Buda Maitreya, que parecían flotar muy por encima de las formas umbrosas que llenaban el templo en la tenue luz de la Lámpara Eterna. Sobre el áureo rostro que irradiaba suavemente, los grandes ojos de color azul intenso parecían estar llenos de una vida sobrenatural y sentía que me miraba con infinita ternura. (Lama Anagarika Govinda, The Way of the White Clouds, Rider, Londres 1966, p. 17)

El maestro del Lama Govinda había colocado ahí esa estatua. Aquel maestro era el gran Tomo Gueshe Rimpoche, reconocido por haber conjurado a los budas y bodhisatvas para que la gente los pudiera ver. Tomo Gueshe tenía una fuerte conexión con el buda Maitreya y exhortaba a sus seguidores para que dirigieran lo que sentían por Maitreya hacia una meta espiritualmente más práctica. Así continúa en el mismo libro:

Erigió estatuas de Maitreya en muchos otros lugares y hacía que los seguidores del Budadharma tomaran conciencia de que no bastaba con remolonearse al calorcito de las glorias del pasado, sino que había que tomar parte activa en la modelación del futuro y, así, colaborar para que el buda que ha de venir pueda aparecer en este mundo, preparando nuestras mentes para recibirlo. (Íbid., p. 9)

En la iconografía, Maitreya suele representarse de color dorado y es común que se le muestre en la postura de real confort. En la mano izquierda tiene una flor de loto con una estupa que surge de ella. También es posible encontrarlo sosteniendo un dharmachakra dorado, es decir, la “rueda del Dharma” o, bien, un jarrón sagrado, lleno del néctar del Dharma que algún día derramará sobre el mundo. Asimismo, es posible hallarlo en la postura bhadrasana, que prácticamente es única de la iconografía budista. Se sienta en un trono y sus pies están posados en el suelo. Esto indica que se está preparando para adentrarse en nuestro mundo. En esta figura, apoya su mejilla extendiendo tres dedos de la mano (representando a las tres joyas). Así, con infinita compasión, mira al mundo que un día alumbrará con la brillantez de su enseñanza del Dharma.

Maitreya simboliza la infinita compasión del bodhisatva. Podría quedarse ahí, cómodamente, en el Tushita Devaloka, pero algún día descenderá a nuestro plano de existencia para difundir el Dharma, en beneficio de un mundo que sufre. Por eso, representa un optimismo constante. Donde quiera que haya seres no iluminados que salvar, los budas aparecerán y reaparecerán.

Fuente: Teachers of Enlightenment, Kulananda, Windhorse Publications.